Y suave... de esa manera me besa, aveces como si se recreara en saborearme, como si necesitase mi boca para respirar... como si de ella saliese todo lo que necesita para vivir
¡Qué locura! siete días con sus siete noches sin salir del apartamento, solos, él y yo, sin podernos soltar el uno al otro apenas para comer algo y beber agua.
Siete días como en una suave borrachera de sexo, besos, caricias, mordiscos... olor embriagador a cuerpos desnudos y sudorosos, a licor servido en ombligos, a placer absoluto e incesante que va y viene a oleadas sacudiendo nuestros cuerpos uno sobre otro, uno junto al otro.
Al momento, descansando amarrados de brazos y piernas, al momento.... sus manos empiezan a recorrerme, primero mis labios, después mi cuello, poco a poco ascendiendo por mis pechos hasta atrapar uno de mis pezones entre los dedos y el otro entre los labios.
Empiezo a gemir, aun con los ojos cerrados en aquel medio sueño placentero, sintiendo su pelo desparramado a mi alrededor. Desliza su mano despacio, tanteando mis ganas, hasta mi sexo húmedo, muy húmedo y lo acaricia, lo explora con cuidado, abriéndolo, entrando en él, haciéndome arquear el cuerpo y abrir ojos y boca en una "ohhhhhhhhhhhhhh" inevitable.
Comienzo a moverme buscando cabalgar sus dedos y él me acaricia por dentro haciéndome enloquecer con un suave y firme movimiento con el que pareciera estar diciendo "ven, ven". Acaricio su pelo y busco su boca que me besa despacio y me susurra palabras imposibles hasta que el orgasmo me sacude por completo mientras rodeo su cuello con mis brazos.
Ahora ya no sé si me lo he imaginado todo, aquellos siete días parecen tan lejos... pero aun tengo su olor pegado a mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Me encantará conocer tu opinión. Gracias