miércoles, 10 de diciembre de 2014

Autoplacer

¿Sabes esas veces en las que no eres dueña de ti misma?

Me pasa con él... y ni siquiera me ha tocado.  La verdad es que no sé que pensar de mi, no sé hasta que punto esto es "normal/decente/coherente/bueno/racional/sano/reprobable/..." (seguramente eso es lo mejor de todo). De todos modos ¿cómo puede alguien tener a tus bragas en jaque de esa manera sin hacer, aparentemente, nada?

Así que me masturbo, aveces mucho, aveces menos, aveces con él, aveces sola, aveces muy sola, aveces... pensando en otros, también aveces con la mente en blanco, serena y sin prisa,  reconociendo el placer y sus diferentes formas.

Me encanta eso, relajarme, no pensar en nada, realizar una respiración pausada y acariciarme despacio para ir entrando poco a poco en esas fantásticas sensaciones de placer que llenan mi cerebro. Esa pequeña lucha interior por mantener la calma dentro de la excitación, por no acelerar en un momento y precipitarme al orgasmo como un corredor que ansía cruzar la línea de meta, es el reto a lograr, mi objetivo.

Así que me mantengo ahí, dejando crecer el placer suavemente hasta que, por fin, se desborda por si sólo y me sacude en suaves y profundas oleadas que suelen decaer, poco a poco, hacia un plácido y relajante sueño.

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