En esta época en la que las bajas temperaturas empiezan a ser una constante (este año un poco menos) y meterse bajo un buen nórdico uno de los grandes placeres de la vida, una descubre que, en ocasiones, el frió tiene su parte buena.
Y es que el frío puede proporcionar deliciosísimos momentos bajo las mantas.
Recuerdo un sábado por la tarde, casi noche, en que llegué a casa empapada y medio congelada después de tener un "encuentro" con una de esas tormentas a traición que te pillan volviendo del super con una bolsa en cada mano.
Después de la glamurosa e inevitable tarea de guardar la compra dejé toda la ropa húmeda en el cesto y me metí bajo una ducha caliente que, básicamente, me resucitó en combinación con una taza de te.
Enfundada en una camiseta cedida y unos calcetines decidí que mi "perfecto" saturday night tenía que continuar en la cama y en buena compañía, así que, instalada bajo el nórdico, me decanté por una lectura divertida y ligera que me mantuvo entretenida.... hasta que me dormí en algún momento.
¿Apasionante eh? pues justo ahí alguien se coló junto a mi bajo las mantas. mi Alguien traía parte del frío húmedo del exterior entre el pelo y en las manos que, maliciosamente, se deslizaron por debajo de mi enorme camiseta de dormir despertándome por completo y haciéndome soltar un gritito ahogado.
Continuó acariciándome las caderas despacio, notaba sus dedos fríos que hacían que se me contrajese el cuerpo medio por el contraste térmico, medio por el placer. Caprichosamente se adentró a explorar otros territorios bajo la ropa hasta hacerse, ya con mis tetas que se marcaban con evidencia bajo la camiseta, ya con mi sexo que se humedecía anticipándose a todo lo demás.
Mi mano decidió explorar también tras de mi para verse sorprendida por una fantástica erección que no hizo otra cosa que excitarme aun más, así que me dejé llevar, me giré, me senté sobre él y lo sentí encajar dentro de mí, no creo haber podido imaginar nada mejor para aquella noche de sábado que la sensación de ir y venir a mi antojo sobre él mientras me acariciaba los pezones.

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