viernes, 31 de octubre de 2014

11 botones

Estábamos charlando de cosas intranscendentes (el trabajo, nuestros últimos viajes, los amigos...) mientras disfrutábamos de una copa de un magnífico vino tinto cuando, después de recorrerme con la mirada lentamente me dijo:
- ¡Que bonito vestido! te sienta muy bien, sonrió  y tomo un sorbo de su copa.
- Gracias, eres un encanto, la verdad es que a mi también me gusta mucho, le devolví la sonrisa.

Entonces estiró la mano hasta tocar con los dedos en borde del cuello del vestido y los deslizó despacio hasta el segundo botón 
- Tienes los dos botones de arriba  desabrochados, dijo ladeando un poco la cabeza y fijando la vista en el primero de los botones abrochados desde el que ascendía un discreto escote en forma de "V" 
- ... Si... bueno... es que tenía un poco de calor, contesté mientras notaba como una oleada de rojo intenso ascendía por mi cara hasta la punta de mis orejas.
- Claro, hace calor aquí, ¿aun tienes calor?
- Ssssi, nnno, bueno, un poco si... No podía concentrarme, él seguía jugando con el borde de mi escote y yo a penas si podía respirar.
- Vamos a ver si podemos solucionar eso. Dijo desabrochando un par de botones que abrieron mi vestido hasta un poco por debajo del pecho. ¿mejor así? me hablaba despacio en un tono suave y acariciante de voz.

Acercó el dorso se sus dedos a la base de mi cuello y lo deslizó con delicadeza hasta el inicio de mis pechos, yo seguía concentrada en respirar y poco más... No, no es suficiente, tienes la piel muy caliente e incluso húmeda por el calor. Se inclinó ligeramente hacia mi para soplar suavemente en mi cuello mientras dejaba sobre la mesa la copa de vino. Sus manos se acercaron a mis piernas para desabrochar los tres últimos botones de la falda del vestido.

- ¿Qué tal ahora? ¿se ha ido el calor? me preguntó mirándome muy atentamente. Yo sólo pude mover la cabeza de un lado a otro en señal de negación y tragar saliva. Pobrecita, veamos que puedo hacer... se deshizo de un par de botones más que dejaron al descubierto el final de mis medias y el comienzo de mis bragas.

Tenía las pulsaciones desbocadas y una gota de sudor empezó a caer por mi espalda, él seguía observándome atento, se alejó unos centímetros, como para tomar perspectiva, entrecerró los ojos y dijo:
- No, aun se te ve acalorada, terminó con los dos últimos botones que cerraban el centro del vestido y colocó sus manos sobre el escote deslizándolo hacia los hombros. La tela resbaló por mis brazos quedando sujeta por mis muñecas y un fino lazo que ajustaba el vestido a la cintura.

Se acercó a apenas dos centímetros de mi y me susurró al oído:
- ¿Aún tienes calor?
- Si... conseguí articular.

Tiró de uno de los cabos del lazo que anudaba mi cintura  y el vestido pasó a ser una mancha de color ciruela en el suelo.

lunes, 27 de octubre de 2014

Sexo, sabidurá y chocolate

          Parece ser, al menos así lo corrobora un estudio científico publicado en la revista Current Biology, que aprender nuevas palabras estimula en los adultos las mismas áreas del cerebro que practicar sexo o saborear un buen chocolate. 

          No sé yo, a mi me estimula más una boca ascendiendo por mis muslos o susurrándome "maldades" al oído que el hecho de descubrir que la usucapión es "la adquisición de un derecho mediante su ejercicio en las condiciones y durante el tiempo previsto por la ley" o comerme media tableta de chocolate, por glorioso que éste pueda ser, pero hay gente para todo, eso es verdad, así que:

"¡¡¡¡¡Usucapión!!!!!!"

martes, 21 de octubre de 2014

Boom Boom

Este temazo de los Black Stone Cherry invita, como pocos, a quitarse la ropa meneando las caderas al compás ¿o no? 

Blame to de Boom Boom - Black Stone Cherry

A mi, personalmente, me pone bastante cachondilla, la verdad.


lunes, 20 de octubre de 2014

Keep Calm and Kiss my Neck

Quizás el más exquisito de los placeres sea sentir unos labios recorriendo el cuello, la mandíbula, los hombros, las clavículas...

Notar ese suave calorcito húmedo en una zona tan sensible como el cuello en contraste con unos brazos que te rodean ejerciendo una cierta presión, amén de otros "rigores" físicos no se puede describir. Y que a pesar de esa más que evidente urgencia esos labios sigan acariciando despacio cada centímetro de los hombros o mordisqueando suavemente la mandíbula resulta digno de reconocimiento y agradecimiento sincero.

La sensación que se experimenta se refleja a la perfección en esa preciosa obra de Bernini, la Beata Ludovica Albertoni, con esa expresión de éxtasis absoluto, esos labios entreabiertos en un gemido sordo, la espalda arqueada y la mano sobre el pecho... ¡esa! ¡exáctamente esa! es la sensación al contacto de esos besos y caricias en el cuello. 

La sensación de que el reloj se para y tu ropa interior se inunda, la certeza de que esa boca descenderá hacia los pechos y, seguramente, más allá. Cierras los ojos y te dejas morir de éxtasis, como la "Beata".


viernes, 17 de octubre de 2014

Inconsciente....

Veréis, no creo que sea consciente de hasta qué punto me resulta deseable... 

Si, sabe que me gusta, que me resulta atractivo, que me encantaría tener un "contacto" (o dos) directo con él. 

Y es que es un gran tipo, de esos con los que una se siente cómoda, un buen amigo al que le das, encantada, todo el pack de derechos a roce. Discreto, un poquito callado y encantador.

Pero lo cierto es que me trae de cabeza, de tanto en tanto, cuando menos me lo espero, me asaltan todo tipo de pensamientos libidinosos con él de protagonista. Estoy loca por que me encierre en una habitación de hotel, me desnude y me haga.... da igual, no sabría decir qué me gustaría más, sentirlo entre mis piernas, notar su boca en mi sexo, su sexo en mi boca... ¡yo que sé!

La verdad es que no tengo una espectativa concreta más allá de ese punto de no retorno en el que la puerta del dormitorio se cierra tras de mí, ni más intención que la de aceptar y proporcionar todo el placer que me sea posible.

Me muero por saborearlo, olerlo, acariciarlo.... por sentir sus manos y saber a que sabe esa boca, por temblar de pies a cabeza mientras me quita la ropa despacio (o no).

De verdad.... es un inconsciente, si realmente supiera todo esto, su ego le impediría recibir luz solar directa, así que, por favor, guardadme el secreto  :)

miércoles, 15 de octubre de 2014

Ubi est Eros

Aveces las experiencias más eróticas no son las más explícitamente sexuales, o al menos esa es mi opinión... Sirva este ejemplo como ilustración de mi teoría personal.

Algo que me ha pasado en algunas contadas ocasiones y que han supuesto un punto de inflexión en mi libido de ese día son ciertos contactos visuales, muy intensos, que se producen en el transporte público, generalmente abarrotado, al que entras de buena mañana para ir a trabajar. Estás allí, un poco ajena a todo, en tus cosas, hasta que, por lo que sea, alzas la vista y te encuentras, unos metros mas allá, a alguien que te observa.

Tienes un par de minutos de duda, el típico "no, que va, no me está mirando a mí" o "no sé, lo mismo tiene la vista perdida en un punto fijo y va a sus cosas" pero vuelves a mirar y notas como cambia su expresión al establecer contacto visual, cómo se afila su mirada y se tensa un poco su mandíbula, cómo ladea ligeramente la cabeza.

En ese fantástico momento sientes un invisible y delicioso cubito de hielo recorriéndote la espalda desde la parte más baja de la cadera hasta la nuca, el calor en la cara, la tensión en la parte baja del abdomen y en los pechos... y respondes, como puedes, a esa mirada que aveces intenta adivinar tu escote entre la gente, con una sonrisa un poco contenida mientras apartas la vista un momento.

En ese punto llegas a una parada y vuelves a alzar los ojos "que no se baje, que no se baje, que-no-se-ba-je-por-fa-vor" piensas, mientras ves como parte de la gente que os separaba se va y él adelanta posiciones "¡¡¡¡¡joder!!!!¡¡¡¡joder!!!!....¡¡¡¡se está acercando!!!!" se te desboca el ritmo cardiaco y la frente y la nuca se empiezan a perlar de sudor.

Estáis a un cuerpo de seguridad de distancia, casi puedes oler su aftershave y otra vez establecéis contacto visual. Ya no sonríes, tienes la boca ligeramente entreabierta y una de tus manos acaricia el contorno de tu clavícula. Los nudillos de sus manos están blancos de apretar la barra de sujeción y su pantalón empieza a adquirir un cierto... volumen.

A esas alturas, mentalmente, ya te has abalanzado sobre él y, como mínimo le estás sacando brillo al paquete con tu pelvis, y justo ahí, justo, justo ahí, una voz pregrabada te saca de la fantasía anunciando tu parada.



martes, 14 de octubre de 2014

"Get Lucky"

Hoy seremos escuetos.

He aquí una versión muy sexy del tema, ya sexy de por si,  Get Lucky de Daft Punk.

Ahí queda el enlace....

"Get Lucky"


martes, 7 de octubre de 2014

Champagne

Sin duda una bebida claramente asociada al sexo, a la pasión, al romance.... y presente en muchas escenas de producciones cinematográficas para adultos (Cuánto daño ha hecho el porno).

Antes o después una botella de cava, sidra o champagne  termina apareciendo en alguna velada íntima como aderezo al sexo. En mi caso fue con mi primer partenair sexual, un universitario muy creativo y con una gran inclinación hacia las fantasías sexuales. 

Quedamos en mi piso y allí se presento con la mencionada botella y una sonrisa de oreja a oreja.
- "¿tienes copas?.... o vasos, ¡da igual!" me dijo
-"Si, claro,ahora vuelvo" y volé a la cocina

Cerré tras de mi la puerta del cuarto agitando dos copitas que, seguramente, pertenecieron a los dueños primigenios de aquel piso de estudiantes y corrí a rodearle el cuello y besarle. Después de un rato le pregunté 
-"¿No abres el champagne? yo tengo un poco de sed...."
- "Después. .... No lo he traído para eso. Quiero probar una cosa que he visto en una peli, ¡tiene que molar!, ya verás ¡te va a encantar!" 

Me encantó la idea de pensar en hacer algo que, según él, me iba a encantar. Seguimos jugando un rato, me desnudó a su antojo y le agasajé masajeándole el pene con mis labios, con todos, pero no me dejó continuar con la actividad, el muchacho venía con una idea muy clara.
-"¡Ven aquí!" me tumbó con la cadera un poco elevada, como solía hacer para lamerme deliciosamente el coño. Mi cuerpo reaccionó anticipándose y haciéndome casi chorrear.

Acercó su boca a mis piernas, avanzando hacia mi sexo y casi a punto de llegar se paró. Abrí los ojos y le miré desconcertada, lo ví allí, entre mis piernas, con la botella en la mano. ¡pamp! sonó el corcho, y antes de que pudiera reaccionar agitó un momento el champagne y acerco la boca de la botella a mi vagina que se llenó de espuma burbujeante.

Suena a guión de película X, lo sé, pero lo que pasó a continuación pasó al género comedia porque un segundo después yo estaba maldiciendo del escozor que me producía el alcohol del champagne en una zona tan delicada, corriendo en pelotas en pos de un chorro de agua salvadora ante la mirada estupefacta de aquel pobre chico que se sentía culpable por momentos....

Terminamos riéndonos y bebiendo el resto de aquél brebaje (yo sintiéndome escocida y él culpable)






domingo, 5 de octubre de 2014

Con los cuatro sentidos

Es una de mis fantasías más recurrentes, tal vez porque nunca he experimentado aquello de tener un encuentro sexual a oscuras.Me explico, la fantasía a la que me refiero es estar en perfecta oscuridad, no tanto por la ausencia de luz si no por haber sido privada de ella mediante algún tipo de tejido opaco.

Totalmente desnuda, sobre alguna superficie cálida y suave y con los otros cuatro sentidos alerta, notando que no estoy sola, que alguien más está ahí conmigo, cada vez más cerca, observándome a placer; notando como se rompe la quietud del aire alrededor con su paso, escuchando sus movimientos a mi alrededor y, en un momento intuyendo un olor ajeno que me recuerda a alguna loción de afeitar que hace que se me acelere un poco más el pulso.

Nerviosa y excitada pero en silencio, a la espera de cualquier cambio que, por otra parte, se hace esperar. Entonces lo noto, cerca de la base de mi cuello, una sensación de calor húmedo.... su aliento. Sin más mi cuerpo reacciona, se me eriza el vello y noto una cierta tensión en el vértice de mis pechos. Por fin llega el primer contacto, por fin, sus labios caen sobre mi hombro y tras ellos unas manos que empiezan a recorrerme la espalda, la cintura.... está detrás de mi, su cuerpo se pega a mi espalda, noto su calor, y aquellas manos se apoderan de mis pezones que casi duelen de duros.

Pero entonces, noto..., no puede ser.... ¿cómo...? pero.... mi cerebro no es capaz de procesar por un momento. Si él está sentado detrás de mí, besando mi cuello y acariciando mi pecho, entonces... ¿quién... está lamiendo mis tobillos? ¿De quién es la boca que sube despacio en dirección a mi sexo? Todos eso procesos mentales hacen que me tense y cambié mi actitud corporal que, hasta ese momento era totalmente receptiva. 
 - "Tranquila" me susurra al oído, "relájate, te va a gustar"
Conozco bien esa voz... se barre la tensión y me recuesto en su pecho mientras alguien deja caer gotas de algún ¿aceite? tibio y de un agradable olor sobre mi piel.




jueves, 2 de octubre de 2014

I Want a Litlle Sugar in My Bowl



Adoro este temazo "I Want a Litlle Sugar in My Bowl" interpretado por Nina Simone con esa voz suuuuuuper sensual que parece de terciopelo.

Toda una declaración de intenciones.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Caminos invisibles

La luz entraba por el ventanal, abrí los ojos y fui acostumbrándome poco a poco al entorno de aquella habitación desconocida. La cama era alta y grande, las sábanas blanquísimas; por el suelo se veía un reguero de ropas revueltas que llegaba hasta la cómoda, junto a la ventana, sobre la que había publicidad del hotel. 

Empecé a reaccionar, a ser consciente de la noche anterior, de que estaba desnuda bajo las sábanas y de que no estaba sola. Tras de mi podía notar una respiración acompasada de alguien que dormía relajadamente.

Me giré despacio y allí estaba, tendido boca arriba, con uno de los brazos por encima de la cabeza. Después de pasear los ojos sobre él a placer comencé a retirar poco a poco las sábanas para ver más y mejor, para recrearme a capricho con el objeto del deseo de la noche anterior. Ahí estaba, desnudo, relajado, ajeno a mi mirada y a los pensamientos y deseos que se agolpaban justo detrás de mis ojos.

Sentía como se me aceleraba el pulso y me ponía húmeda así que me bajé de la cama de puntillas y me senté junto a sus pies. Me acerqué despacio y mi lengua rozó el arco interior de su pié izquierdo, ascendiendo hasta su dedo gordo que rodee con los labios.

Se removió un poco y murmuró algo, no sé qué, yo seguí lamiendo poco a poco sus piernas, el hueco de su rodilla, sus muslos, el dedo índice de su mano derecha... entonces me acerqué a su ombligo que se tenso al contacto con mi lengua.

A esas alturas, al menos una parte de él parecía bien despierta y fui bajando hasta quedar a unos centímetros de sus testículos. Dejé que notase el calor de mi aliento, el roce de la punta de mi nariz y luego mis labios y mi lengua que se paseó rodeándolos y lamiéndolos despacio hasta meterlos uno a uno en la boca con una suave succión. Él gimió, estaba segura de que llevaba un rato despierto pero haciéndose el dormido, dejándome hacer.

Mi lengua se posó en la base de su pene y subió dibujando una línea de saliva hasta llegar a la parte superior totalmente rígida y casi púrpura. Lamí los bordes del glande, despacito, con golpecitos cortos de lengua, volvió a gemir y le dejé entrar en mi boca, sólo un poco, me quedé quieta un momento y después, sin dejarlo salir, empecé a acariciarlo nuevamente con la lengua haciendo que parte de mi saliva resbalase. 

Mientras tanto le acariciaba los testículos cada vez más duros y mi otra mano rodeaba la base de su polla que se abrió camino un poco más adentro en mi boca. 

- "Mírame". Alcé la vista y con ella deslicé los labios hacia arriba seguidos por mi mano, lamí la puntita haciendo presión mientras mi mano seguía deslizándose arriba y abajo.
-"Buenos días", le dije "¿querrías darme el desayuno?" y volví a metérmela en la boca sin dejar de mirarle.