martes, 7 de octubre de 2014

Champagne

Sin duda una bebida claramente asociada al sexo, a la pasión, al romance.... y presente en muchas escenas de producciones cinematográficas para adultos (Cuánto daño ha hecho el porno).

Antes o después una botella de cava, sidra o champagne  termina apareciendo en alguna velada íntima como aderezo al sexo. En mi caso fue con mi primer partenair sexual, un universitario muy creativo y con una gran inclinación hacia las fantasías sexuales. 

Quedamos en mi piso y allí se presento con la mencionada botella y una sonrisa de oreja a oreja.
- "¿tienes copas?.... o vasos, ¡da igual!" me dijo
-"Si, claro,ahora vuelvo" y volé a la cocina

Cerré tras de mi la puerta del cuarto agitando dos copitas que, seguramente, pertenecieron a los dueños primigenios de aquel piso de estudiantes y corrí a rodearle el cuello y besarle. Después de un rato le pregunté 
-"¿No abres el champagne? yo tengo un poco de sed...."
- "Después. .... No lo he traído para eso. Quiero probar una cosa que he visto en una peli, ¡tiene que molar!, ya verás ¡te va a encantar!" 

Me encantó la idea de pensar en hacer algo que, según él, me iba a encantar. Seguimos jugando un rato, me desnudó a su antojo y le agasajé masajeándole el pene con mis labios, con todos, pero no me dejó continuar con la actividad, el muchacho venía con una idea muy clara.
-"¡Ven aquí!" me tumbó con la cadera un poco elevada, como solía hacer para lamerme deliciosamente el coño. Mi cuerpo reaccionó anticipándose y haciéndome casi chorrear.

Acercó su boca a mis piernas, avanzando hacia mi sexo y casi a punto de llegar se paró. Abrí los ojos y le miré desconcertada, lo ví allí, entre mis piernas, con la botella en la mano. ¡pamp! sonó el corcho, y antes de que pudiera reaccionar agitó un momento el champagne y acerco la boca de la botella a mi vagina que se llenó de espuma burbujeante.

Suena a guión de película X, lo sé, pero lo que pasó a continuación pasó al género comedia porque un segundo después yo estaba maldiciendo del escozor que me producía el alcohol del champagne en una zona tan delicada, corriendo en pelotas en pos de un chorro de agua salvadora ante la mirada estupefacta de aquel pobre chico que se sentía culpable por momentos....

Terminamos riéndonos y bebiendo el resto de aquél brebaje (yo sintiéndome escocida y él culpable)






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Me encantará conocer tu opinión. Gracias