martes, 16 de diciembre de 2014

Shhhhh....

Shhhh.... me susurró en la nuca, viene alguien. Y un segundo después ese alguien anónimo pasaba a nuestro lado con aparente indiferencia. En ese brevísimo instante yo había intentado cubrirme las tetas a duras penas con la camiseta desplomada a la altura de mi cintura y finalmente me decanté por girarme lo suficiente para hundir mi cara en el pecho de mi partenair que hizo de frontera visual lo mejor que pudo.

Que vergüenza... ¿crees que nos habrá visto? dije en un ataque de mojigatez, hombre... a no ser que sea ciego y teniendo en cuenta que esto es tan estrecho que me ha rozado el codo al pasar, yo diría que si, me contestó no sin cierta ironía indulgente que me hizo sentir un poco más avergonzada, si es que eso era posible. El corazón se me quería salir por la boca del susto, y es que, aquella noche de agosto, con los calores estivales y el roce, que ya se sabe que hace el cariño, mi acompañante y yo  nos vimos inmersos en una desazón sexual que nos llevó a un callejoncito oscuro cuya ubicación, casualmente, él conocía (decidí ignorar este detalle y anotar las coordenadas de tan preciado lugar en mi propio cuaderno de campo) para liberar aquella  aplastante tensión sexual que venía consumiendo el oxígeno circundante desde hacía ya varias horas.

He de reconocer que el sitio era perfecto, una callejuela acodada y corta, sin luz, apenas un pequeño pasaje muy estrecho con un saliente en la tapia a la altura de la cadera y, creo recordar, sin ventanas. Un sitio poco transitado al que, además, llegaba el olor dulcísimo de algún arbusto de floración nocturna y estival que se descolgaba por el muro desde la finca contigua.

Casi sin mediar palabra coló una mano por la abertura de mi pareo cruzado mientras con la otra se desabrochaba el cinturón, tarea de la que le relevé para que pudiera dedicarse a sobarme las tetas con la mano libre. Aquello no se prolongó demasiado porque él podía cascar nueces con su pene y yo tenía las bragas literalmente empapadas así que me acomodó en el saliente del muro y abriendo el pareo se recreó paseando la lengua por mis tetas y sorbiéndome, literalmente, el coño haciendo un ruido parecido al de sorber la sopa o los espaguetis que resonaba por el eco y el silencio de aquellas horas de la madrugada.

Me besó para que pudiese notar el sabor y el olor de mi sexo en su boca mientras se hacía un sitio entre mis muslos y un poco más adentro, sin muchos miramientos, muy profundamente, cosa a la que yo contribuí abrazándolo con las piernas. Después de un momento de permanecer así empezamos a movernos despacio hasta alcanzar un ritmo bastante más rápido y fuerte (no estábamos para muchas contemplaciones ninguno de los dos).

Casi a punto de correrme y haciendo esfuerzos por no gritar como le correspondía a mi incipiente orgasmo, ante mi sorpresa, paró de moverse y salió de mi. No me lo podía creer.... pero qué coñ... entonces me giró, cara a la pared, con sus manos en mis caderas, tiró de mi un poco hacia atrás y se acopló otra vez mordiendo y lamiendo mi cuello y masajeando mis pezones entre sus dedos. Yo me sujetaba con una mano en la pared mientras con la otra acariciaba mi clítoris y entonces... 

Shhhh.... viene alguien.



miércoles, 10 de diciembre de 2014

Autoplacer

¿Sabes esas veces en las que no eres dueña de ti misma?

Me pasa con él... y ni siquiera me ha tocado.  La verdad es que no sé que pensar de mi, no sé hasta que punto esto es "normal/decente/coherente/bueno/racional/sano/reprobable/..." (seguramente eso es lo mejor de todo). De todos modos ¿cómo puede alguien tener a tus bragas en jaque de esa manera sin hacer, aparentemente, nada?

Así que me masturbo, aveces mucho, aveces menos, aveces con él, aveces sola, aveces muy sola, aveces... pensando en otros, también aveces con la mente en blanco, serena y sin prisa,  reconociendo el placer y sus diferentes formas.

Me encanta eso, relajarme, no pensar en nada, realizar una respiración pausada y acariciarme despacio para ir entrando poco a poco en esas fantásticas sensaciones de placer que llenan mi cerebro. Esa pequeña lucha interior por mantener la calma dentro de la excitación, por no acelerar en un momento y precipitarme al orgasmo como un corredor que ansía cruzar la línea de meta, es el reto a lograr, mi objetivo.

Así que me mantengo ahí, dejando crecer el placer suavemente hasta que, por fin, se desborda por si sólo y me sacude en suaves y profundas oleadas que suelen decaer, poco a poco, hacia un plácido y relajante sueño.

lunes, 8 de diciembre de 2014

saturday night

En esta época en la que las bajas temperaturas empiezan a ser una constante (este año un poco menos) y meterse bajo un buen nórdico uno de los grandes placeres de la vida, una descubre que, en ocasiones, el frió tiene su parte buena.

Y es que el frío puede proporcionar deliciosísimos momentos bajo las mantas.

Recuerdo un sábado por la tarde, casi noche, en que llegué a casa empapada y medio congelada después de tener un "encuentro" con una de esas tormentas a traición que te pillan volviendo del super con una bolsa en cada mano.

Después de la glamurosa e inevitable tarea de guardar la compra dejé toda la ropa húmeda en el cesto y me metí bajo una ducha caliente que, básicamente, me resucitó en combinación con una taza de te.

Enfundada en una camiseta cedida y unos calcetines decidí que mi "perfecto" saturday night tenía que continuar en la cama y en buena compañía, así que, instalada bajo el nórdico, me decanté por una lectura divertida y ligera que me mantuvo entretenida.... hasta que me dormí en algún momento.

¿Apasionante eh? pues justo ahí alguien se coló junto a mi bajo las mantas. mi Alguien traía parte del frío húmedo del exterior entre el pelo y en las manos que, maliciosamente, se deslizaron por debajo de mi enorme camiseta de dormir despertándome por completo y haciéndome soltar un gritito ahogado.

Continuó acariciándome las caderas despacio, notaba sus dedos fríos que hacían que se me contrajese el cuerpo medio por el contraste térmico, medio por el placer. Caprichosamente se adentró a explorar otros territorios bajo la ropa hasta hacerse, ya con mis tetas que se marcaban con evidencia bajo la camiseta, ya con mi sexo que se humedecía anticipándose a todo lo demás.

Mi mano decidió explorar también tras de mi para verse sorprendida por una fantástica erección que no hizo otra cosa que excitarme aun más, así que me dejé llevar, me giré, me senté sobre él y lo sentí encajar dentro de mí, no creo haber podido imaginar nada mejor para aquella noche de sábado que la sensación de ir y venir a mi antojo sobre él mientras me acariciaba los pezones.




martes, 25 de noviembre de 2014

¡NO!

Tristemente hoy, 25 de noviembre, se celebre el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

No sé cómo puede entenderse que ningún hombre (nadie, en general, me da igual el género) exprese su "amor/afecto" hacia su pareja a base de golpes, amenazas, insultos...

Me dan ganas de gritar y gritar y seguir gritando de rabia y asco.

Cómo puede convertirse relación alguna, del tipo que sea, en un reino del terror cotidiano.

El amor, el sexo, la amistad.... pueden formar parte de la ecuación pero el miedo, el miedo NO así que bésame, ámame, lámeme, acaríciame, habla conmigo, discutamos sobre esto o aquello... pero, ni por un momento te sientas en posesión de mi persona a ningún nivel, porque no soy tuya, no soy de nadie, me pertenezco tan sólo a mi y decido o no compartir mi tiempo y a mi misma contigo.

jueves, 6 de noviembre de 2014

take a shower

Después del sexo, darse una ducha caliente es una experiencia altamente gratificante, especialmente porque suele ser compartida.

Lo vi alejarse hacia el cuarto de baño (gratísima visión) mientras intentaba recomponerme mínimamente después del "cuerpo a cuerpo", me desperecé poco a poco, estirando los músculos, y salí de la cama siguiendo sus pasos pero, la pequeña voyeur que habita en mi decidió retenerme en el marco de la puerta observando cómo el agua recorría su cuerpo que se relajaba con el vapor caliente proporcionándome uno de esos momentos de pequeños placeres secretos que solo se consiguen cuando nadie te ve.

Satisfecha con aquel momento personal de recreo visual me metí en la ducha y deslicé un dedo por su espalda mientras con la otra mano tanteaba el gel de baño.
- Hola, dijo con voz suave, girando a un lado la cara y ofreciéndome esa media sonrisa absolutamente irresistible.
- Hola, respondí rodeándole con las manos llenas de gel. 

Noté como se tensaba su cuerpo debajo de mis manos jabonosas que se deslizaban despacio por su pecho, su abdomen, alrededor de su ombligo... mientras besaba y mordía suavemente su espalda y sus deliciosísimos hombros. Al rato una importante erección me saludaba y mis manos no pudieron dejar pasar la ocasión de deslizarse entre espuma por aquel durísimo objeto de deseo. Mientras lo acariciaba, su legítimo dueño empezaba a tensar la mandíbula y buscar con sus manos, tras de él, carne ajena. 
- Shhhhh... le susurré al oído, relájate, déjame hacer a mi esta vez. Poco convencido se abandonó a mi masaje jabonoso que se completó con una buena dosis más de aquel aromático gel de baño, esta vez sobre mis tetas, que comenzaron a formar espuma en su espalda y gelatina entre mis piernas.

Realmente, sentir el contacto de su piel en mis tetas y notar entre mis dedos su excitación era una verdadera delicia, pero entonces cogió mis muñecas, se giró y me hizo girar a mí quedando de espaldas a él. 
- Ya está bien... ¿no? me dijo con voz ronca junto a la nuca. Dejó caer un poco de gel sobre mis nalgas, puso mis manos frente a los azulejos de la ducha (ahora te toca estarte quietecita...) y me recorrió con las manos jabonosas proporcionándome la misma "tortura" que yo le había infringido a él, haciéndome sentir contra mis nalgas como de excitado estaba. Me besó el cuello y acercándose a mi oído me dijo:
- Creo que voy a tener que follarte otra vez, cielo...

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Frío

Era mediados de enero, más frío no podía hacer. Me llamó por teléfono para invitarme a cenar en su casa el viernes, la verdad es que ya habíamos cenado muchas veces antes, pero en mi apartamento.
-  Tráete el cepillo de dientes, me dijo antes de colgar, ese fin de semana no estarían sus padres, ni sus dos hermanos, se irían a ver a unos familiares, lejos, el se quedaba porque... tenía "mucho que estudiar y los parciales de febrero ya estaban ahí" (un chico responsable).

 El viernes llegué a casa de mis clases, comía algo y abrí la puerta de mi armario a la búsqueda del outfit perfecto, algo que dijese, no sé... "Me he puesto la primer cosita que encontrado y me queda así de ideal" o "¿yo? pero si yo he venido porque me has invitado a cenar", o tal vez "la verdad es que me da igual la cena porque te pienso comer a ti". Pero nada, no lo tenía claro, nada terminaba de convencerme.

La hora de irse a casa de mi anfitrión estaba cercana así que dejé de preocuparme por el vestuario, terminé de arreglarme, me puse mi abrigo largo de paño gris y una buena bufanda para el frío y salí hacia mi cita.

Al llegar a su casa me abrió la puerta con un par de cervezas en la mano, me miró y riéndose dijo:
- Menuda cara de frío.
- ¿qué quieres? ahí fuera hay como menos seis grados... respondí. Me quedé allí, en la entrada del salón, de pié, mirándole terminar de colocar un plato con patatas sobre la mesa.
- ¿Te vas a quedar ahí todo el fin de semana? Si no te quitas el abrigo te va a dar algo que aquí la calefacción está muy fuerte, fíjate, yo voy en manga corta.

Me quité la bufanda y mientras me desabrochaba el abrigo le pregunté dónde podía dejar ambas cosas. Me miró nuevamente para señalarme un perchero que había tras de mi y que, por supuesto, yo ya había visto.
- Mujer, pues ahí mism... ...o ¡joder! pe...peeero ¿has venido así desde tu casa?
- Si... bueno... no encontraba nada que ponerme ¿Es que no voy bien?

Al final, debajo del abrigo sólo estábamos un fantástico conjunto negro de lencería, unas medias y yo.

Se nos enfrió la cena, claro.






viernes, 31 de octubre de 2014

11 botones

Estábamos charlando de cosas intranscendentes (el trabajo, nuestros últimos viajes, los amigos...) mientras disfrutábamos de una copa de un magnífico vino tinto cuando, después de recorrerme con la mirada lentamente me dijo:
- ¡Que bonito vestido! te sienta muy bien, sonrió  y tomo un sorbo de su copa.
- Gracias, eres un encanto, la verdad es que a mi también me gusta mucho, le devolví la sonrisa.

Entonces estiró la mano hasta tocar con los dedos en borde del cuello del vestido y los deslizó despacio hasta el segundo botón 
- Tienes los dos botones de arriba  desabrochados, dijo ladeando un poco la cabeza y fijando la vista en el primero de los botones abrochados desde el que ascendía un discreto escote en forma de "V" 
- ... Si... bueno... es que tenía un poco de calor, contesté mientras notaba como una oleada de rojo intenso ascendía por mi cara hasta la punta de mis orejas.
- Claro, hace calor aquí, ¿aun tienes calor?
- Ssssi, nnno, bueno, un poco si... No podía concentrarme, él seguía jugando con el borde de mi escote y yo a penas si podía respirar.
- Vamos a ver si podemos solucionar eso. Dijo desabrochando un par de botones que abrieron mi vestido hasta un poco por debajo del pecho. ¿mejor así? me hablaba despacio en un tono suave y acariciante de voz.

Acercó el dorso se sus dedos a la base de mi cuello y lo deslizó con delicadeza hasta el inicio de mis pechos, yo seguía concentrada en respirar y poco más... No, no es suficiente, tienes la piel muy caliente e incluso húmeda por el calor. Se inclinó ligeramente hacia mi para soplar suavemente en mi cuello mientras dejaba sobre la mesa la copa de vino. Sus manos se acercaron a mis piernas para desabrochar los tres últimos botones de la falda del vestido.

- ¿Qué tal ahora? ¿se ha ido el calor? me preguntó mirándome muy atentamente. Yo sólo pude mover la cabeza de un lado a otro en señal de negación y tragar saliva. Pobrecita, veamos que puedo hacer... se deshizo de un par de botones más que dejaron al descubierto el final de mis medias y el comienzo de mis bragas.

Tenía las pulsaciones desbocadas y una gota de sudor empezó a caer por mi espalda, él seguía observándome atento, se alejó unos centímetros, como para tomar perspectiva, entrecerró los ojos y dijo:
- No, aun se te ve acalorada, terminó con los dos últimos botones que cerraban el centro del vestido y colocó sus manos sobre el escote deslizándolo hacia los hombros. La tela resbaló por mis brazos quedando sujeta por mis muñecas y un fino lazo que ajustaba el vestido a la cintura.

Se acercó a apenas dos centímetros de mi y me susurró al oído:
- ¿Aún tienes calor?
- Si... conseguí articular.

Tiró de uno de los cabos del lazo que anudaba mi cintura  y el vestido pasó a ser una mancha de color ciruela en el suelo.

lunes, 27 de octubre de 2014

Sexo, sabidurá y chocolate

          Parece ser, al menos así lo corrobora un estudio científico publicado en la revista Current Biology, que aprender nuevas palabras estimula en los adultos las mismas áreas del cerebro que practicar sexo o saborear un buen chocolate. 

          No sé yo, a mi me estimula más una boca ascendiendo por mis muslos o susurrándome "maldades" al oído que el hecho de descubrir que la usucapión es "la adquisición de un derecho mediante su ejercicio en las condiciones y durante el tiempo previsto por la ley" o comerme media tableta de chocolate, por glorioso que éste pueda ser, pero hay gente para todo, eso es verdad, así que:

"¡¡¡¡¡Usucapión!!!!!!"

martes, 21 de octubre de 2014

Boom Boom

Este temazo de los Black Stone Cherry invita, como pocos, a quitarse la ropa meneando las caderas al compás ¿o no? 

Blame to de Boom Boom - Black Stone Cherry

A mi, personalmente, me pone bastante cachondilla, la verdad.


lunes, 20 de octubre de 2014

Keep Calm and Kiss my Neck

Quizás el más exquisito de los placeres sea sentir unos labios recorriendo el cuello, la mandíbula, los hombros, las clavículas...

Notar ese suave calorcito húmedo en una zona tan sensible como el cuello en contraste con unos brazos que te rodean ejerciendo una cierta presión, amén de otros "rigores" físicos no se puede describir. Y que a pesar de esa más que evidente urgencia esos labios sigan acariciando despacio cada centímetro de los hombros o mordisqueando suavemente la mandíbula resulta digno de reconocimiento y agradecimiento sincero.

La sensación que se experimenta se refleja a la perfección en esa preciosa obra de Bernini, la Beata Ludovica Albertoni, con esa expresión de éxtasis absoluto, esos labios entreabiertos en un gemido sordo, la espalda arqueada y la mano sobre el pecho... ¡esa! ¡exáctamente esa! es la sensación al contacto de esos besos y caricias en el cuello. 

La sensación de que el reloj se para y tu ropa interior se inunda, la certeza de que esa boca descenderá hacia los pechos y, seguramente, más allá. Cierras los ojos y te dejas morir de éxtasis, como la "Beata".


viernes, 17 de octubre de 2014

Inconsciente....

Veréis, no creo que sea consciente de hasta qué punto me resulta deseable... 

Si, sabe que me gusta, que me resulta atractivo, que me encantaría tener un "contacto" (o dos) directo con él. 

Y es que es un gran tipo, de esos con los que una se siente cómoda, un buen amigo al que le das, encantada, todo el pack de derechos a roce. Discreto, un poquito callado y encantador.

Pero lo cierto es que me trae de cabeza, de tanto en tanto, cuando menos me lo espero, me asaltan todo tipo de pensamientos libidinosos con él de protagonista. Estoy loca por que me encierre en una habitación de hotel, me desnude y me haga.... da igual, no sabría decir qué me gustaría más, sentirlo entre mis piernas, notar su boca en mi sexo, su sexo en mi boca... ¡yo que sé!

La verdad es que no tengo una espectativa concreta más allá de ese punto de no retorno en el que la puerta del dormitorio se cierra tras de mí, ni más intención que la de aceptar y proporcionar todo el placer que me sea posible.

Me muero por saborearlo, olerlo, acariciarlo.... por sentir sus manos y saber a que sabe esa boca, por temblar de pies a cabeza mientras me quita la ropa despacio (o no).

De verdad.... es un inconsciente, si realmente supiera todo esto, su ego le impediría recibir luz solar directa, así que, por favor, guardadme el secreto  :)

miércoles, 15 de octubre de 2014

Ubi est Eros

Aveces las experiencias más eróticas no son las más explícitamente sexuales, o al menos esa es mi opinión... Sirva este ejemplo como ilustración de mi teoría personal.

Algo que me ha pasado en algunas contadas ocasiones y que han supuesto un punto de inflexión en mi libido de ese día son ciertos contactos visuales, muy intensos, que se producen en el transporte público, generalmente abarrotado, al que entras de buena mañana para ir a trabajar. Estás allí, un poco ajena a todo, en tus cosas, hasta que, por lo que sea, alzas la vista y te encuentras, unos metros mas allá, a alguien que te observa.

Tienes un par de minutos de duda, el típico "no, que va, no me está mirando a mí" o "no sé, lo mismo tiene la vista perdida en un punto fijo y va a sus cosas" pero vuelves a mirar y notas como cambia su expresión al establecer contacto visual, cómo se afila su mirada y se tensa un poco su mandíbula, cómo ladea ligeramente la cabeza.

En ese fantástico momento sientes un invisible y delicioso cubito de hielo recorriéndote la espalda desde la parte más baja de la cadera hasta la nuca, el calor en la cara, la tensión en la parte baja del abdomen y en los pechos... y respondes, como puedes, a esa mirada que aveces intenta adivinar tu escote entre la gente, con una sonrisa un poco contenida mientras apartas la vista un momento.

En ese punto llegas a una parada y vuelves a alzar los ojos "que no se baje, que no se baje, que-no-se-ba-je-por-fa-vor" piensas, mientras ves como parte de la gente que os separaba se va y él adelanta posiciones "¡¡¡¡¡joder!!!!¡¡¡¡joder!!!!....¡¡¡¡se está acercando!!!!" se te desboca el ritmo cardiaco y la frente y la nuca se empiezan a perlar de sudor.

Estáis a un cuerpo de seguridad de distancia, casi puedes oler su aftershave y otra vez establecéis contacto visual. Ya no sonríes, tienes la boca ligeramente entreabierta y una de tus manos acaricia el contorno de tu clavícula. Los nudillos de sus manos están blancos de apretar la barra de sujeción y su pantalón empieza a adquirir un cierto... volumen.

A esas alturas, mentalmente, ya te has abalanzado sobre él y, como mínimo le estás sacando brillo al paquete con tu pelvis, y justo ahí, justo, justo ahí, una voz pregrabada te saca de la fantasía anunciando tu parada.



martes, 14 de octubre de 2014

"Get Lucky"

Hoy seremos escuetos.

He aquí una versión muy sexy del tema, ya sexy de por si,  Get Lucky de Daft Punk.

Ahí queda el enlace....

"Get Lucky"


martes, 7 de octubre de 2014

Champagne

Sin duda una bebida claramente asociada al sexo, a la pasión, al romance.... y presente en muchas escenas de producciones cinematográficas para adultos (Cuánto daño ha hecho el porno).

Antes o después una botella de cava, sidra o champagne  termina apareciendo en alguna velada íntima como aderezo al sexo. En mi caso fue con mi primer partenair sexual, un universitario muy creativo y con una gran inclinación hacia las fantasías sexuales. 

Quedamos en mi piso y allí se presento con la mencionada botella y una sonrisa de oreja a oreja.
- "¿tienes copas?.... o vasos, ¡da igual!" me dijo
-"Si, claro,ahora vuelvo" y volé a la cocina

Cerré tras de mi la puerta del cuarto agitando dos copitas que, seguramente, pertenecieron a los dueños primigenios de aquel piso de estudiantes y corrí a rodearle el cuello y besarle. Después de un rato le pregunté 
-"¿No abres el champagne? yo tengo un poco de sed...."
- "Después. .... No lo he traído para eso. Quiero probar una cosa que he visto en una peli, ¡tiene que molar!, ya verás ¡te va a encantar!" 

Me encantó la idea de pensar en hacer algo que, según él, me iba a encantar. Seguimos jugando un rato, me desnudó a su antojo y le agasajé masajeándole el pene con mis labios, con todos, pero no me dejó continuar con la actividad, el muchacho venía con una idea muy clara.
-"¡Ven aquí!" me tumbó con la cadera un poco elevada, como solía hacer para lamerme deliciosamente el coño. Mi cuerpo reaccionó anticipándose y haciéndome casi chorrear.

Acercó su boca a mis piernas, avanzando hacia mi sexo y casi a punto de llegar se paró. Abrí los ojos y le miré desconcertada, lo ví allí, entre mis piernas, con la botella en la mano. ¡pamp! sonó el corcho, y antes de que pudiera reaccionar agitó un momento el champagne y acerco la boca de la botella a mi vagina que se llenó de espuma burbujeante.

Suena a guión de película X, lo sé, pero lo que pasó a continuación pasó al género comedia porque un segundo después yo estaba maldiciendo del escozor que me producía el alcohol del champagne en una zona tan delicada, corriendo en pelotas en pos de un chorro de agua salvadora ante la mirada estupefacta de aquel pobre chico que se sentía culpable por momentos....

Terminamos riéndonos y bebiendo el resto de aquél brebaje (yo sintiéndome escocida y él culpable)






domingo, 5 de octubre de 2014

Con los cuatro sentidos

Es una de mis fantasías más recurrentes, tal vez porque nunca he experimentado aquello de tener un encuentro sexual a oscuras.Me explico, la fantasía a la que me refiero es estar en perfecta oscuridad, no tanto por la ausencia de luz si no por haber sido privada de ella mediante algún tipo de tejido opaco.

Totalmente desnuda, sobre alguna superficie cálida y suave y con los otros cuatro sentidos alerta, notando que no estoy sola, que alguien más está ahí conmigo, cada vez más cerca, observándome a placer; notando como se rompe la quietud del aire alrededor con su paso, escuchando sus movimientos a mi alrededor y, en un momento intuyendo un olor ajeno que me recuerda a alguna loción de afeitar que hace que se me acelere un poco más el pulso.

Nerviosa y excitada pero en silencio, a la espera de cualquier cambio que, por otra parte, se hace esperar. Entonces lo noto, cerca de la base de mi cuello, una sensación de calor húmedo.... su aliento. Sin más mi cuerpo reacciona, se me eriza el vello y noto una cierta tensión en el vértice de mis pechos. Por fin llega el primer contacto, por fin, sus labios caen sobre mi hombro y tras ellos unas manos que empiezan a recorrerme la espalda, la cintura.... está detrás de mi, su cuerpo se pega a mi espalda, noto su calor, y aquellas manos se apoderan de mis pezones que casi duelen de duros.

Pero entonces, noto..., no puede ser.... ¿cómo...? pero.... mi cerebro no es capaz de procesar por un momento. Si él está sentado detrás de mí, besando mi cuello y acariciando mi pecho, entonces... ¿quién... está lamiendo mis tobillos? ¿De quién es la boca que sube despacio en dirección a mi sexo? Todos eso procesos mentales hacen que me tense y cambié mi actitud corporal que, hasta ese momento era totalmente receptiva. 
 - "Tranquila" me susurra al oído, "relájate, te va a gustar"
Conozco bien esa voz... se barre la tensión y me recuesto en su pecho mientras alguien deja caer gotas de algún ¿aceite? tibio y de un agradable olor sobre mi piel.




jueves, 2 de octubre de 2014

I Want a Litlle Sugar in My Bowl



Adoro este temazo "I Want a Litlle Sugar in My Bowl" interpretado por Nina Simone con esa voz suuuuuuper sensual que parece de terciopelo.

Toda una declaración de intenciones.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Caminos invisibles

La luz entraba por el ventanal, abrí los ojos y fui acostumbrándome poco a poco al entorno de aquella habitación desconocida. La cama era alta y grande, las sábanas blanquísimas; por el suelo se veía un reguero de ropas revueltas que llegaba hasta la cómoda, junto a la ventana, sobre la que había publicidad del hotel. 

Empecé a reaccionar, a ser consciente de la noche anterior, de que estaba desnuda bajo las sábanas y de que no estaba sola. Tras de mi podía notar una respiración acompasada de alguien que dormía relajadamente.

Me giré despacio y allí estaba, tendido boca arriba, con uno de los brazos por encima de la cabeza. Después de pasear los ojos sobre él a placer comencé a retirar poco a poco las sábanas para ver más y mejor, para recrearme a capricho con el objeto del deseo de la noche anterior. Ahí estaba, desnudo, relajado, ajeno a mi mirada y a los pensamientos y deseos que se agolpaban justo detrás de mis ojos.

Sentía como se me aceleraba el pulso y me ponía húmeda así que me bajé de la cama de puntillas y me senté junto a sus pies. Me acerqué despacio y mi lengua rozó el arco interior de su pié izquierdo, ascendiendo hasta su dedo gordo que rodee con los labios.

Se removió un poco y murmuró algo, no sé qué, yo seguí lamiendo poco a poco sus piernas, el hueco de su rodilla, sus muslos, el dedo índice de su mano derecha... entonces me acerqué a su ombligo que se tenso al contacto con mi lengua.

A esas alturas, al menos una parte de él parecía bien despierta y fui bajando hasta quedar a unos centímetros de sus testículos. Dejé que notase el calor de mi aliento, el roce de la punta de mi nariz y luego mis labios y mi lengua que se paseó rodeándolos y lamiéndolos despacio hasta meterlos uno a uno en la boca con una suave succión. Él gimió, estaba segura de que llevaba un rato despierto pero haciéndose el dormido, dejándome hacer.

Mi lengua se posó en la base de su pene y subió dibujando una línea de saliva hasta llegar a la parte superior totalmente rígida y casi púrpura. Lamí los bordes del glande, despacito, con golpecitos cortos de lengua, volvió a gemir y le dejé entrar en mi boca, sólo un poco, me quedé quieta un momento y después, sin dejarlo salir, empecé a acariciarlo nuevamente con la lengua haciendo que parte de mi saliva resbalase. 

Mientras tanto le acariciaba los testículos cada vez más duros y mi otra mano rodeaba la base de su polla que se abrió camino un poco más adentro en mi boca. 

- "Mírame". Alcé la vista y con ella deslicé los labios hacia arriba seguidos por mi mano, lamí la puntita haciendo presión mientras mi mano seguía deslizándose arriba y abajo.
-"Buenos días", le dije "¿querrías darme el desayuno?" y volví a metérmela en la boca sin dejar de mirarle.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Por favor

-¿Qué te gustaría que te hiciera?

Me dijo, con su boca a escasos dos centímetros de la mía. Dudé un poco en la respuesta porque... realmente lo quería todo al mismo tiempo, además, oirle decir eso hizo que se me nublase un poco la vista y se me aflojasen las rodillas. Separé los labios en un intento de articular algún sonido con sentido pero, básicamente, boqueé como un pez.

El empezó a mirarme inquieto, esperando una respuesta, entonces se separó un poco de mi, como tomando perspectiva, ladeó la cabeza y alargó su mano hasta la parte superior de mi cuello para dejar resbalar sus dedos, muy despacio, hasta la curva del hombro.

Noté como se me ponía la piel de gallina y los pezones tan duros que dolían. Le miré y después me miré instintivamente las tetas. Su vista siguió a la mía y sus manos terminaron de desabrochar los pocos botones del vestido que permanecían en su sitio y de deslizar por mis brazos los tirantes del sujetador. El roce de la tela al separarse de mis pezones me cortó la respiración pero... cuando noté sus labios rodeando uno de ellos me sentí explotar. Turnaba las atenciones de un pecho a otro, a veces subía por mi cuello hasta mi boca para morder suavemente el labio inferior.

Al cabo de un rato, yo ya no llevaba más que las medias y unas bragas totalmente empapadas y pegajosas contra las que se frotaba su impresionante erección.

-Fóllame... fóllame, por favor.


jueves, 18 de septiembre de 2014

Besos

Un beso (y no me refiero a un beso fraternal) suele ser el primer contacto entre dos amantes, aunque no siempre. En mi caso me inicié más bien tarde en estas lides (no me dieron mi primer beso hasta mi segundo año de facultad... ahí es nada).

Fue una de mis experiencias más eróticas, vale que hasta ese momento sólo me había comido los morros la almohada, pero casi diría que se me compensaron todas las esperas con la experiencia.
La verdad es que no tenía muchas expectativas puestas en aquella noche, ni siquiera me apetecía salir pero ya había prometido ir a aquella fiesta de aquel colegio mayor. En un par de horas estaba todo el mundo borracho y/o dándose el lote con alguno de los chicos del colegio mayor…. Yo ya me estaba agobiando y pensando en irme  a dormir  cuando se me acercó un chico mayor que me preguntó  por qué tenía aquella cara de aburrida.

Charlamos durante un buen rato, fuera,  en un jardincito que tenía el propio local, recuerdo que tenía una voz impresionante, muy suave, con timbres graves  que hacían que se me mojasen las bragas, además me miraba como mira un león a una cebra… y empecé a ponerme tan nerviosa que no podía dejar de mordisquear el borde de aquel vaso de plástico vacío  desde hacía una media hora…. Supongo que, inconscientemente,  lo estaba empleando como escudo. Se sonrió  y dijo “¿vas a dejar tranquilo ya a ese pobre vaso?" mientras me lo quitaba de las manos y acortaba distancias dejándome literalmente con la espalda pegada a la pared.

Me miraba despacio, creo que disfrutaba viéndome toda roja, nerviosa, intentando controlar los temblorcillos de mandíbula, incapaz de levantar la vista del cuello de su camisa y pegó su cuerpo al mío, sin apretarme pero pegado; acercó su boca sin prisa, buscando la mía, y yo fui esquivándola girando un poquito la cara,(nunca me habían besado, no sabía si sabría devolver el beso, en dos palabras: estaba cagadita)  hasta que me apretó un poquito con el cuerpo y me dijo al oído con una voz ronca “eh… mírame”

Y me besó, ya lo creo que me besó…



miércoles, 17 de septiembre de 2014

El sexo

Seguro que no hay nada nuevo por decir al respecto, no obstante, en estas cuestiones todo resulta tan personal que casi se podría decir que es único para cada individuo (primer tópico.... aunque cierto).

Para mi el sexo es y está en muchas cosas y creo firmemente que sus sensaciones se propagan fácil y rápidamente como suaves ondas expansivas, explicaré mi teoría con más calma en otro momento, pero digamos que por suerte la sensualidad y sexualidad es altamente contagiosa, al menos para mi.

No me considero una obsesa sexual ni mucho menos, pero reconozco que hay pocas cosas que permitan tanta diversión y placer de tantas formas distintas y que en ocasiones me empaña el cerebro por temporadas.

Por eso mi intención es volcar aquí mis experiencias, mis deseos, mis fantasías, las cosas que me gustan, las que no, las que me molestan... todo en relación al sexo, el erotismo y la sensualidad, y utilizar este blog a modo de cajita de los tesoros donde guardamos, escondidas y para nuestro delite, todas esas cositas que nos producen un gran placer personal.